viernes, 6 de febrero de 2009

Al amanecer

Desde que nos mudamos aquí el cambio ha sido a mejor, si bien es cierto que mi marido ahora tiene que hacer muchos kilómetros para llegar al trabajo también el clima a mejorado, nuestra casa es perfecta y nos hemos acostumbrado a tener unas rutinas muy nuestras que nos hacen aprovechar el tiempo en común de una manera más especial.

Cuando nos levantamos todavía es de noche, hace frío fuera pero la calefacción ya empieza a calentar la casa y se está muy agustito. Preparo el té mientras él recoge sus cosas, y nos sentamos en el salón de casa.




Poco a poco los primeros rayos comienzan a clarear el horizonte. Y mi marido ya se ha puesto en marcha.




Más tarde los primeros destellos rojizos comienzan a dar paso al alba y el espectáculo es incomparable.




Son muchos los barquitos de pescadores que ya hace rato están faenando, a ver si esta tarde compro buen pescado.




Y al fin con miedo pero con decisión sale nuestro protagonista del día: el sol.




Se alza lenta y elegantemente como no cabía esperar... todos los días es la misma rutina, pero distan tanto una de otra...




Para cuando el sol ya ha emergido, mi marido ha llegado al trabajo. El día ya ha despuntado todo aparece deslumbrante, la calle se llena de gente y cada uno aprovecha su tiempo como puede. Yo voy a aprovecharlo al máximo... ¿y tú?





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