martes, 16 de diciembre de 2008

El final del camino

Entramos en Castilla la Mancha.

A partir de aquí el resto del viaje fue de noche y la verdad es que hubo momentos de mucha tensión. Lo peor no fue la lluvia que nos acompaño en varias decenas de kilómetros sino la nevada que creíamos haber dejado atrás. Supongo que al ser de noche el reflejo de las luces en la nieve le daba una intensidad más fuerte, lo problemático fue lo tremendamente mareante que era ver esos hilos de nieve que golpeaban directamente contra el cristal. En la imagen de abajo muestro tal cual lo veíamos nosotros, era hipnotizador, muy desagradable. En la autopista, además, por nuestra vía no había mucho tráfico (dejábamos Madrid atrás) pero en el sentido, contrario a estas horas sí que había mucha circulación, con las luces de los coches la intesidad de la nieve cobraba un panorama todavía más cegador.

Si después añadimos que a 30 km de casa nos paró la Guardia Civil, y a 10 km nos volvieron a parar, y que siendo las 12h de la noche llegamos a casa y el mando del garaje lo habían cambiado y no me había enterado.... pues ya os imaginais lo cansados y hartos que estábamos del cambio de aires...

Una fotito de la furgoneta que alquilamos para hacer la mudanza.

Y de las cajitas que llevábamos dentro... esta foto la hice después de dar algunos viajes en el ascensor... lo cual significa que antes habían más y más y más... A día de hoy todavía las tengo en medio del salón esperando a cambiarme de casa pues estamos de forma provisional en la beach.

Al día siguiente del viaje nos levantamos cansadísimos pero todo tiene su recompensa:

Un día maravilloso con sol y playa para nosotros solos. Es un gustazo salir a caminar y recorrerse todo el paseo marítimo. Pocos son los días que me privo de pasear bajo este magnífico sol.

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