miércoles, 11 de junio de 2008

Recuerdos

Es al final de un viaje, al mirar atrás cuando te das cuenta de lo rápido que ha pasado todo. Un día estás disfrutando del frescor del agua bajo una cascada en Zion, del frío intenso de Bryce, o del maravilloso revolotear del condor en el Grand Canyon y al siguiente ya has cogido un avión de vuelta a casa.



A veces recordamos las cosas a través de imágenes que nosotros mismos hemos fabricado con nuestra propia cámara, y nos es difícil distinguirlas de las imaginadas por nuestra mente. Un viaje no es sólo ir, mirar y volver. Para disfrutar de tu estancia debes permanecer, aunque sea por unos minutos o mejor por un buen rato, sentado admirando tu entorno, sintiendo con todas tus ganas querer poseer ese instante que a cada momento te lo pone dificil porque sabe que será olvidado. Sólo cuando sientas que ese momento es tuyo entonces lo creerás para siempre, lo llevarás contigo.



Muchos instantes permanecí admirando la belleza del entormo, no quería irme sin que al menos uno de esos recuerdos se plasmaran en mi mente y me hicieran regresar cuando quisiera. Sentir: ese instante lo he vivido, es mío. Pero la magia de la mente es a veces sorprendente. Quizá porque fue el último lugar que visité, porque era el más esperado, porque a mi padre le hacía mucha ilusión. Fuese lo que fuese, me imagino de espaldas mirando hacia el fondo del Grand Canyon, observando el serpenteo del río Colorado al atardecer, con la fresca brisa que te hace sentir que realmente estás allí. Fue en ese lugar donde más rato estuvimos sentados viendo esta maravilla de la naturaleza.



Hay que ser fuerte, levantarse e irse, y no volver la vista atrás porque da pena pensar que algunos sólo lo vieron de pasada por un breve tiempo y quizás la única forma de recordarlo sea a través de las fotografías fabricadas por un cámara que no sabe plasmar la realidad.



Pero volveremos otra vez, sea sólo para que todos podamos permanecer sentados y sentirnos parte, por un segundo, del instante que perdimos al girarnos y cerrar los ojos. Por la vez que pedimos volver a verlo una vez más y tuvimos que marchar.

No hay comentarios: