sábado, 21 de junio de 2008

Monument Valley al atardecer

Desde este punto elevado se sitúa el Visitor Center, donde además están construyendo un nuevo hotel. Aquí comienza el recorrido: bajas por una empinada pista hasta llegar al fondo de esta depresión, el Drive Valley, la pista que recorre todo el parque en 18 millas y con velocidad limitada, parando en todos los lugares que quieras para contemplar esta maravilla natural.




Nunca te cansarás de ver este paraje tan fantástico, escenarios de películas con una dimensión real. Y es que de venir por la mañana al hacerlo por la tarde es como la posibilidad de estar en dos mundos que no tienen nada que ver. El juego de luces y sombras ... asombra.



Estos picachos a la luz de la tarde tienen una vida única.



Crea un maravilloso contraste el rojizo de las rocas con el azul intenso del cielo.



Alrededor de Monument Valley no hay absolutamente nada, los dos pueblos más cercanos son Mexican Hat y Kayenta en direcciones opuestas y como ya comenté son muy pequeños. El resto son casas dispersas, pequeñas construcciones de gente que se dedica al pastoreo y poco más. Cruzando la carretera, al otro lado de la entrada, hay un hotel muy famoso el Goulding lodge. Este hombre afincado en estas tierras a principios del siglo XX fue el que tras muchos días de espera pudo mostrarle las primeras fotografías del lugar a John Ford quien quedó impresionado por tal maravilla.



























Este es el Ford Point,



desde aquí el director de cine dominaba todo el valle para dirigir las mejores escenas

Desde 2002 está prohibido pasearse en caballo, los indios se cansaron cuendo los turistas en un arranque de creerse John Wayne montaban al galope de forma poco amistosa.



Una foto con mucha historia, pero eso es para contar... en otra ocasión























Los indios navajos son muy particulares, de aspecto serios, rudos, toscos, impasibles... no son atracciones turísticas también son personas y hay que entenderlos así, aunque a veces te den ganas de chillarles. Supongo que para ellos ya es bastante duro estar en la situación en que están... pues si son felices sacando el dinero a los pobres turistas que lo hagan ellos mandan.
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Miramos al horizonte y nos despedimos de esta belleza inigualable, pensando en todo lo que hemos vivido durante este día, de lo bien que nos lo hemos pasado...

y ... soñando en volver algún día...



















Las sombras caen lentamente cuando el sol cansado intenta esconderse por detrás de estos totems.





... pequeños seres deambulan en las polvorientas arenas se dejan ver para conseguir un último rayo caliente...











Un manto de oscuridad cubre el pasto mientras velos rojizos en las cimas de los pináculos intentan retener un poco más al sol... que irá soltándose poco a poco hasta desaparecer por completo.







Próximo capítulo: De Navajo Land a Glen Canyon

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