martes, 1 de abril de 2008

Parque nacional de Timanfaya

Timanfaya es el segundo parque nacional más visitado de España, y nosotros no nos lo queríamos perder. Entre 1730 y 1736, se produjo una de las erupciones más importantes de la historia vulcanólógica. Durante esos 6 años más de 20 pueblos, caseríos y tierra fértil quedaron sepultados bajo un manto de lava.En 1824 tuvo lugar la última erupción. Por toda la isla se alzan volcanes, los del interior del parque son los más importantes.

Son las llamadas Montañas de Fuego.

La entrada al parque, señalizada por uno de los típicos diablos, cuesta 8€ por persona y da derecho a la visita en guagua. En realidad, la única manera de ver el recinto es subirse en uno de los autobuses que el parque tiene a ese efecto. No hay senderos, ni caminos por donde escaparse y descubrir el terreno a tus anchas, es más todo la carretera que va desde la entrada hasta el punto de encuentro es estrecha y sin arcén para que no te puedas parar y bajarte. Una vez arriba aparcas, te ofrecen que subas al autobús, y en 45 minutos lo recorres.

Como el único medio del que se dispone es el bus si quieres ver el paisaje en su totalidad hay que ponerse en primera fila en plan copiloto, así tendrás vista de frente y de lado. Si no fuese porque nos aventajamos y cogimos ese sitio no hubiera podido hacer fotos. Si os fijais vereis la estrecha carretera de la que en varios momentos creí que acabaría mi vida precitándome por el vacío de algún cono volcánico. Espectacular eran los cambios de color de la tierra de tonos rojizos, negruzcos, y otras variedades.

e impactante las caprichosas formaciones de la lava al solidificarse.
Pudimos ver desde el autobús la típica ruta de los camellos, y la verdad es un timo, porque subes un pequeña colina y vuelves a bajar.

Al acabar la ruta te dejan otra vez en el punto de partida, el llamado Islote de Hilario, un lugar donde el subsuelo presenta una temperatura de 140 grados a sólo 10 cm de profundidad y de 400 grados si excavas a 6 metros. Allí el viajero sólo encontrará un gran mirador y varias exhibiciones geotérmicas. Ponen la aulaga (matojos) en un orificio y al poco comienza a arder.
También están los famosos géiseres Un restaurante muy peculiar donde hacen la comida lentamente con ese calor. Muy curioso eso sí. Asomarse al horno era casi imposible del calor que desprendía...Nosotros pensamos quedarnos a comer, pero la verdad es que madrugamos un montón para que no nos pillara la masa de gente y como la visita fue rápida y ya no había nada más que hacer allí nos fuimos.
Como veis en esta foto, no hay margen para nada más, a la izquierda está el restaurante con muy buenas vistas, el resto son tiendas de souvenirs, y en el lado que no veis está el parking y el mirador. También hay que decir que había mucha gente trabajando en el parque y estaba todo muy bien organizado. Así que volvimos a la carretera ...y un poco más al norte paramos en el centro de visitantes e interpretación de Mancha Blanca. Este centro como otros muchos tenían una pequeña explicación a modo de juego de niños de la formación de la isla, el parque, los volcanes... Lo bueno es que habían habilitado un pequeño sendero donde poder caminar entre el mal país.
y además observar desde más de cerca las extrañas siluetas de las piedras
Después de esta visita nuestro siguiente destino ese día sería La Geria, Yaiza, La Santa, Tinajo y Famara. Pero eso os lo contaré otro día.

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